Sexismo en las entrevistas de trabajo – Respuesta 1

Paula miró a Andrés con los ojos bien abiertos, intentando sacarle cuál sería la respuesta ideal a través de su mirada. Tenía que ser sincera. Una empresa como ARYA, S.A. lo tendría en cuenta debido a sus valores.

— Sí que planeo tener familia algún día, pero también busco realizarme profesionalmente, y no vas a encontrar a alguien mejor que yo para este puesto de trabajo.

Andrés pestañeó y apuntó su respuesta en una libreta. Paula no logró ver si su sinceridad había sido de su agrado.

La entrevista transcurrió con normalidad, orientándose a factores relacionados con su currículum y en consecuencia, volvió a recuperar la confianza en sí misma.

Andrés la despidió mientras daba paso a otra persona: su contrincante. Un hombre joven con buena planta a quien el directivo le estrechó la mano mientras ella salía por la puerta. 

Elena la llamó al cabo de una semana. No había sido elegida. 

«¿Por qué? ¿Qué habré hecho mal? ¡Estoy segura de que era la mejor para el puesto!»

No lograba entender nada y por más que le daba vueltas, le fue imposible averiguar en qué había fallado.

Había depositado toda su confianza en esa empresa. ¿Una confianza que se había quebrantado por ser sincera? ¿Habría cambiado algo si su respuesta hubiese sido diferente? Paula se sintió triste y derrotada. Se tomó un café y decidió volver a rehacer su currículum.


La entrevista de trabajo es ficticia y en caso de haber sido real, la protagonista de la historia probablemente hubiese reaccionado de esta forma, ya que se trataba del trabajo de sus sueños. Se encontraba en una importante situación a la que sumamos una gran presión por ser escogida. Y si quería el puesto, debía estar preparada para todo tipo de preguntas incómodas que le pudiesen hacer. Evidentemente nadie la obligaba a responder, pero a veces resulta complicado con los nervios a  flor de piel.

Situaciones como esta se dan muchas hoy en día, y es muy triste pensar que ante dos candidatos con el mismo currículum y las mismas aptitudes, la empresa se decantará probablemente por el hombre ya que la mujer puede “acarrearle problemas” si piensa formar una familia en un futuro.  La maternidad, por desgracia, es percibida como algo negativo para muchas compañías.

Este comportamiento es denunciable ante la inspección de trabajo, ya que las empresas están obligadas a no discriminar por razón de sexo, y esta prohibición se extiende también a los procesos de selección.

Si has vivido una experiencia similar es importante que lo denuncies, puesto que obtener pruebas es extremadamente difícil. Por lo tanto, si sois varias las afectadas y denunciáis a la misma empresa, tendréis mucha más fuerza y credibilidad ante la Justicia.

 

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